sábado, 4 de mayo de 2013

Papá, ¿por qué venden tanto los "chinos"?

Semana grande en Madrid, la del 1 y 2 de mayo. Normalmente te puedes "fabricar" un puente muy jugoso. El 1 fiesta en toda España por el día del trabajo y el 2 festivo en la Comunidad de Madrid. Así que casi todos los años, cuando el tiempo lo permite, el que puede aprovecha para hacer una salida fuera de casa.
Ramón, por primera vez en muchos años, se quedó en Madrid. Aprovechó para hacer algunos arreglos caseros, dió largas caminatas y disfrutó de los primeros días de calor en su ciudad.
"Mañana compraremos el regalo por el día de la Madre", le dijo a su hija mayor, sin darse cuenta que las tiendas del barrio también cerraban el día 2.
El viernes trabajó toda la mañana en casa y por la tarde llevó a las niñas a ver al sobrinito recién nacido.
"Papá, recuerda que tenemos que comprar el regalo de mamá", le dijo Laura, "sí, lo compraremos mañana  sábado porque esta tarde ya no nos da tiempo".
El sábado se levantó temprano, sacó a "Chisco" a dar el paseo matinal y que hiciera sus "cosas" y volvió a terminar varios presupuestos pendientes. Cuando miró el reloj ya era la una de la tarde. Puso el agua para los macarrones, tendió la ropa de la lavadora y recogió la que estaba en el tendedero.
Comieron pronto y en cuanto fregó los platos volvió a dar un corto paseo al perro.
"He visto que están de liquidación en la perfumería de la plaza de "la ranas" y hacen un 50% de descuento" le dijo a su hija Laura que hacía tiempo se había convertido en su consejera principal. "Buena idea, con un perfume siempre se acierta y si por la liquidación y el descuento ya no quedase mucho donde elegir, nos podemos acercar a la librería de la plaza de los "cubos".
Después de dar su "cabezada" de rigor, bajaron a la perfumería. Que raro, está cerrada. "Como estaban liquidando, tal vez ya hayan vendido casi todo" dijo Laura.
Se acercaron a otra perfumería cercana pensando en la oportunidad perdida de conseguir un buen perfume a mitad de precio. Para su sorpresa también estaba cerrada.
"Nos toca la opción B, libros". Así que giraron por la calle de al lado y se dirigieron a su librería de toda la vida. Cerrada.  "Qué raro, y eso que mañana es el día de la Madre y podrían tener bastantes ventas".
"Sí, papá, pero también tienen que descansar" dijo Laura.
Unas calles más abajo estaba la nueva librería, inaugurada unos meses antes. No conocía mucho al dueño pero no tenían más remedio que fiarse de él, era la última oportunidad ..... si hubiera estado abierta.
"No lo entiendo, pensó Ramón, el miercoles fue fiesta y el jueves también, dos días libres y mañana una de las fiestas para las que más se debe vender, y sin embargo esta tarde, como todos los sábados por la tarde, han cerrado".
"Mira, un "chino" abierto, vamos a mirar a ver si vemos algo que pueda gustarle a mamá".

jueves, 21 de febrero de 2013

¿En qué hotel te alojas?

Aparcó en el descampado en el que solía hacerlo. Bajó del coche y se dirigió hacia la zona de terrazas junto al paseo marítimo. Caminaba despacio, sin saber muy bien dónde ir.
Una vez más, Pilar, su mujer, se había quedado en casa con un supuesto dolor de cabeza. En realidad lo que hacía era chatear con su "amigo".
Mientras dudaba qué hacer volvió a preguntarse por qué lo aguantaba y seguía sin encontrar una respuesta clara.
Después de caminar durante cerca de una hora y de pasar más de una vez por el mismo sitio decidió, empujado por el cansancio que comenzaba a dar señales, sentarse en una de las mesas libres de "Dos gardenias" su terraza favorita.
Desde allí la vista era inmejorable, hacia la izquierda el puerto deportivo con los mástiles de sus barcos vigilando como erguidos centinelas. Hacia la derecha el castillo con la imponente torre del homenaje sobresaliendo majestuosa.
Pidió su "mahou" de rigor, sacó su inseparable cuaderno y comenzó a escribir. Normalmente le relajaba y se desahogaba escribiendo pero esa tarde no se sentía inspirado y comenzó a garabatear frases y dibujos sin mucho sentido.
Por fín encontró el hilo fijándose e inspirándose en las dos personas de la mesa de al lado.
A  la media hora una de las señoras de esa mesa se le acercó y le preguntó sin rodeos: "mi amiga y yo tenemos enorme curiosidad por saber qué escribes con tanto empeño, tal vez ¿eres novelista?". No, respondió Jacinto, sólo me desahogo escribiendo sobre lo que veo, en especial sobre las personas que me rodean una tarde cualquiera, en una terraza cualquiera. Describo  su fisonomía, su indumentaria, sus movimientos e invento que la más interesante y atractiva de una mesa cercana se levanta, me invita a tomar una copa y, más tarde, me pide que la acompañe a la habitación de su hotel.
Sólo le dió tiempo de decir ¿en qué hotel dices que te alojas? antes de que le derramase la cerveza por la cabeza.

Feliz semana.