domingo, 27 de mayo de 2012

...vaya viaje!

Llevaba dos días con la tripa mal. Algo había comido que le había sentado fatal. Dos días que se iba por "la patilla", y además vómitos. Todos los indicios de una gastroenteritis.
Tenían preparado el viaje desde hacía mucho tiempo y como parecía que ya se encontraba un pelín mejor decidieron marchar.
Ella conducía por primera vez en mucho tiempo. El siempre prefería llevar el coche. No es que desconfiara, su mujer conducía bien pero era algo que le superaba, era un pésimo copiloto. Esta vez quería aprovechar el viaje para ir adelantando parte del trabajo y dejó que fuera ella la que se pusiera al volante.
Mientras hacía algunas llamada a clientes de vez en cuando miraba hacia atrás a ver cómo iba. ¿Cómo estas cariñín?, ¿estás mejor, tesoro? le decía.
Llevaban 50 kilometros y parecía que se encontraba bien. En el km. 70 una arcada los sobrecogió. Cuando miró hacia atrás vio una tremenda vomitona amarilla y maloliente.
Pararon en la primera  estación de servicio y limpiaron el asiento con el rollo de papel higiénico  que previsoramente habían cogido de casa.
Para que no saliera corriendo le pusieron una correa al cuello y le sacaron del coche. En el primer árbol levantó la pata y echó una larga meada.

φελιζ σεμανα

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